"La última copla"
Cierro un bául, con los trajes que me ponía en los escenarios.
Quito uno a uno los pétalos de la última flor que me tiró unadmirador.
Me desdibujo a manotazos el maquillaje de la cara para ver quein hay debajo de La del manojo de rosas.
Sentada frente al espejo, quito cuanto me adorna. Y al verme sin avalorio alguno veo que todo se acabó.
Que hubo un tiempo, para cantar copla. Hubo un tiempo de peineta y volante. De letras de amor imposibles y trágicas muertes.
Pero ya no. La del Manojo deja esto para siempre.
Salgo a la calle con una maleta. Dejo la habitación del hostal en pleno centro madrileño, donde gentilmente me trataron de artista, y regalo a la dueña los pendientes de plástico que me poní al subir a cantar, y qe hacía creer que la misma Sara, me los dió en una actuación en Torremolinos.
No quiero mirar atrás. No quiero volver la mirada a una vida iluminada por una tímida luz de gas.
Termino de bajar las escaleras. Abro la puerta, y salgo, para ser quien soy y no quien fui.
La del manojo de rosas siempre quedará en esa pensión. En la segunda habitación a la izquierda. Sus cosas quedarán allí, para que no me sigan.
Llevo cuanto preciso. Lo necesario. Sin rumbo, sin destino, como la letra de una copla de triste final.
Ya no habrá más críticas, ni historias, ni vivencias, ni nada. Aquí muere hoy
Ladelmanojoderosas

1 comentario:
por qué te pones tan trágica?
...
no creo que la del manojo se tuviera que bajar nunca del escenario, la verdad
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